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Mito sobre la IA

La IA es un tema resbaladizo. Todavía no existe un modelo para crear IA, lo que se refleja en la variedad de sistemas de IA actuales. Dicho esto, existen algunos de los mayores mitos sobre la IA, que demuestran lo lejos que estamos de crear una máquina que piense y sienta.

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    Mito y realidad de la IA que debes conocer.

    A medida que la IA se vuelve más mistificada y cubierta por los medios de comunicación, tener una comprensión básica del campo se está convirtiendo en una necesidad.

    Pero lo que no siempre es tan obvio es algún mito que te cuenten.

    La inteligencia artificial es una palabra de moda en estos momentos, ya que se está convirtiendo en algo comúnmente accesible para las empresas de todos los tamaños.

    La inteligencia artificial, o «IA» para los que preferimos un toque más de ciencia ficción en nuestras conversaciones y artículos, es el futuro de la tecnología.

    Está en todas partes, desde la asistencia sanitaria hasta las redes sociales, e incluso los motores de búsqueda como Google la utilizan desde hace años.

    El auge de la IA (inteligencia artificial) se ha abierto paso en los medios de comunicación, pero con ella han surgido también muchos conceptos erróneos.

    Algunas personas no entienden del todo lo que es la IA o incluso que existe. Esto puede ser especialmente cierto para quienes no pertenecen a la comunidad tecnológica.

    Vamos a aclarar este mito sobre la IA, ya que todo este revuelo puede hacerle pensar que la IA va a dominar el mundo o algo así sobre la inteligencia artificial.

    El programa del Máster en Inteligencia Artificial CEUPE se centra en el diseño, desarrollo y gestión de sistemas de IA dentro de algunos de los retos más difíciles de la actualidad.

    Mito nº 1: La IA es nueva.

    La IA no es nueva, esto definitivamente es un mito. El término se utilizó por primera vez en 1956, y en la década de 1960 los ordenadores se programaban con conjuntos de instrucciones muy sencillos llamados algoritmos.

    Hoy en día, la IA está en todas partes y en todo, desde los coches autoconducidos hasta los chatbots de las páginas web.

    La IA no es nueva, pero en los últimos años se ha convertido en una palabra de moda que se lanza con desenfreno.

    Cada día parece haber otro artículo sobre el último avance en IA o sobre cómo los humanos pronto se quedarán sin trabajo porque han sido sustituidos por robots.

    La realidad es que la IA ya se utiliza en todas partes en nuestra vida cotidiana -desde Siri y Alexa hasta los coches autodirigidos y Google Translate-, pero a menudo no nos damos cuenta porque se ha entretejido en nuestra tecnología de forma tan fluida.

    Mito nº 2: La IA sustituirá a las personas.

    Un temor común es que la IA sustituya los puestos de trabajo. Este temor existe desde la revolución industrial, cuando la gente temía que las máquinas les sustituyeran en las fábricas.

    Pero la historia demuestra que la tecnología suele crear más puestos de trabajo de los que destruye.

    El automóvil, por ejemplo, no eliminó a los taxistas, sino que dio lugar a una nueva profesión: los mecánicos de automóviles.

    Lo mismo ocurrirá con la IA.

    No eliminará todos los empleos, sino que creará nuevas oportunidades en áreas como el análisis de datos y la ciberseguridad.

    De hecho, muchos expertos creen que necesitaremos toda una nueva categoría de trabajadores que puedan pensar de forma crítica y creativa sobre cómo utilizar las herramientas de IA de forma eficaz en sus entornos de trabajo.

    Mito nº 3: La IA es sólo una herramienta para programadores y desarrolladores.

    Existe el mito popular de que la IA es sólo para programadores y desarrolladores. Eso no es cierto.

    La realidad es que la IA puede ser utilizada por cualquier persona que sepa utilizar un ordenador, un smartphone o una tableta.

    La IA se está convirtiendo rápidamente en una herramienta para todos.

    Ya no es sólo el ámbito de los científicos de datos y los ingenieros informáticos.

    Incluso las personas sin conocimientos técnicos pueden utilizar la IA para personalizar sus experiencias, obtener recomendaciones más personalizadas y mejorar su toma de decisiones.

    Las herramientas están disponibles y listas para su uso.

    Por ejemplo, si tienes una dirección de correo electrónico, puedes registrarte en el servicio Gmail de Google.

    No necesitas conocimientos técnicos, sólo un ordenador y una conexión a Internet.

    Al utilizar Gmail, puedes recibir correos electrónicos que se clasifican automáticamente en categorías como «Social», «Promociones» o «Actualizaciones».

    Esto significa que no tienes que clasificar manualmente todos tus correos electrónicos cada día; en su lugar, la IA lo hace por ti.

    Mito nº 4: La IA es todo robots y automatización.

    Si bien es cierto que hay algunos casos en los que la IA se utiliza para automatizar cosas, la realidad es que esta tecnología puede utilizarse de muchas más maneras.

    Por ejemplo, si utilizas Google Maps para obtener direcciones, estás utilizando un ejemplo de IA sin darte cuenta.

    De hecho, casi cada vez que usas un motor de búsqueda o una plataforma de medios sociales, estás interactuando con la IA de una forma u otra.

    La IA no es sólo automatización y robótica. De hecho, muchas de las aplicaciones más importantes de la IA se encuentran en áreas que implican la interacción humana.

    Un ejemplo obvio es el servicio de atención al cliente, donde los chatbots ayudan a los clientes a resolver problemas recuperando información cuando la necesitan o respondiendo a preguntas con capacidades de procesamiento del lenguaje natural.

    Mito nº 5: La IA es lo mismo que el aprendizaje automático.

    Aunque la IA y el aprendizaje automático están relacionados, no son lo mismo.

    La IA se refiere a las máquinas que son capaces de comportarse de forma que los humanos considerarían inteligente.

    Pueden aprender y resolver problemas sin estar programadas para ello.

    El aprendizaje automático se refiere a los algoritmos que pueden cambiar su comportamiento en función de los datos.

    Por ejemplo, una máquina puede aprender de su experiencia con usted a reconocer su voz y responder de forma diferente a como lo haría con la voz de otra persona.

    Mito nº 6: La IA va a dominar el mundo.

    Todos hemos visto las películas en las que los robots se apoderan del mundo, y eso es lo que mucha gente piensa cuando oye hablar de la IA.

    La realidad es mucho más prosaica. La IA es una herramienta que puede utilizarse para bien o para mal, pero nunca sustituirá a los humanos como especie dominante en la Tierra.

    La realidad es que la IA nos hará más inteligentes, no estúpidos; más fuertes, no más débiles; y más productivos, no menos.

    Mientras no perdamos de vista el premio -el bienestar humano-, esta tecnología seguirá mejorando nuestras vidas de formas que hoy sólo podemos imaginar.

    Mito nº 7: La inteligencia artificial no puede cometer errores humanos.

    La inteligencia artificial no es perfecta, pero puede producir resultados más precisos y coherentes que las decisiones tomadas por los humanos.

    En el ámbito médico, la IA se ha utilizado para tratar a pacientes con cáncer de mama mediante una fórmula que detecta los tumores antes de que sean visibles a simple vista.

    En otro caso, se desarrolló un sistema de IA para detectar anomalías en mamografías y otras radiografías.

    El sistema era capaz de identificar las anomalías con un 96% de precisión -mejor que los médicos- y además podía detectarlas más rápido que los humanos.

    Lo mismo ocurre en las finanzas, donde la IA puede analizar grandes volúmenes de datos, detectar tendencias y patrones, y hacer predicciones más precisas que las que podrían hacer los humanos sin ayuda de las máquinas.

    Mito nº 8: Sólo los gobiernos y las grandes empresas tecnológicas pueden crear soluciones de inteligencia artificial.

    Esto no es cierto. El crecimiento de los servicios en la nube ha facilitado más que nunca a las pequeñas empresas la creación de sus propias aplicaciones de IA.

    Por ejemplo, el motor de aprendizaje automático en la nube de Google permite a los desarrolladores crear y entrenar modelos de aprendizaje automático utilizando una serie de sencillas API en tan solo unas líneas de código.

    Esto puede ayudar a las empresas de cualquier sector a aprovechar el poder de la inteligencia artificial sin tener que contratar a científicos de datos o construir su propia infraestructura.

    Mito nº 9: La IA no necesita ser regulada ni se debe establecer un marco ético para ella.

    El rápido desarrollo de la tecnología de IA ha llevado a algunas personas a creer que la IA puede resolver muchos de nuestros problemas.

    Sin embargo, esta visión es errónea.

    Cuando nos preguntamos si la IA debe o no ser regulada, no estamos preguntando si es o no útil, sino si debe estar sujeta a ciertas reglas y restricciones.

    Hay dos razones para ello: en primer lugar, como cualquier otra tecnología, la IA no es una herramienta neutral; en segundo lugar, existen graves riesgos potenciales asociados a su desarrollo y uso.

    Mito nº 10. Se necesita una tonelada de datos para que la IA funcione.

    La IA puede entrenarse con una cantidad mínima de datos, pero cuantos más datos tenga, mejor funcionará.

    Dicho esto, es importante recordar que la IA es todavía una tecnología relativamente nueva y lo que hoy consideramos «muchos» datos puede no parecer mucho dentro de 5 o 10 años. Esto disuelve el mito de la necesidad extrema de datos.

    Conclusión: Aclarar las ideas erróneas sobre el mito de la IA.

    La IA será vital para las empresas en los próximos años. Sin embargo, estos avances no son tan milagrosos como parecen a primera vista.

    Son el producto de décadas de investigación que finalmente han dado resultados, pero las empresas deben entender que la IA es simplemente una herramienta.

    No es un médico que pueda sustituir años de formación. La IA puede automatizar muchas tareas básicas, pero siempre es mejor tratarla como un asistente automatizado más que como una pieza esencial de la tecnología.

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