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¿Existen límites para la Inteligencia artificial?

La inteligencia artificial (IA) se ha desarrollado rápidamente en los últimos años y ya ha penetrado en nuestra vida cotidiana. A pesar de ello, muchos siguen preguntándose si la inteligencia artificial tiene límites.

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    Hay una pregunta habitual en los debates sobre la inteligencia artificial: ¿hay límites para su desarrollo?

    La inteligencia artificial (IA) es como el genio de Las mil y una noches. A muchos nos encanta el concepto y la promesa que conlleva, pero preocupados por perder el control, exigimos poner algunas reglas, algunos límites.

    La respuesta parece sencilla. Las tecnologías tienen límites, ¿por qué no iba a tenerlos la inteligencia artificial? Al fin y al cabo, funciona sobre la base de la ciencia y la tecnología fundamentales de los sistemas computacionales.

    Si eso tiene límites, entonces esos límites se aplicarían también a la IA.

    Aprender a implementar, desarrollar y explotar sistemas de inteligencia artificial, a través de la colaboración de expertos internacionales en el campo, con un papel activo en la práctica de sus conocimientos, es el objetivo del Máster en Inteligencia Artificial de CEUPE.

    La inteligencia artificial (IA) y los robots son cada vez más populares. Pero, ¿hay límites?

    Puede aprender, razonar y tomar decisiones por sí misma, pero a pesar de ello, la IA no puede funcionar sin que las personas la diseñen, dándole reglas sobre qué pensar y cómo comportarse.

    Es por ello que la IA representa tanto una oportunidad para las empresas, como un reto para las personas: si las empresas no la diseñan de forma inteligente, es probable que la IA produzca malas decisiones que afecten negativamente a toda la humanidad.

    La Inteligencia Artificial (IA) está creciendo en popularidad y protagonismo. Además, muchos investigadores están divididos sobre la dirección que debe tomar la IA: algunos la consideran tan buena como la inteligencia humana y otros – como algo fundamentalmente diferente.

    Hace unos años, la idea de la interacción entre el hombre y el ordenador se habría considerado ciencia ficción; hoy se ha convertido en una extensión de nuestra vida cotidiana.

    Si bien es cierto que está impulsando la próxima gran ola de innovación tecnológica, también es importante conocer que viene con su propio conjunto de riesgos y desafíos, por lo que es importante examinar los límites de la inteligencia artificial y anticipar su impacto disruptivo en la sociedad y los negocios.

    ¿Será la IA más beneficiosa para la sociedad o provocará nuevos problemas?

    Se han escrito artículos y libros sobre el impacto de la Inteligencia Artificial en la sociedad. Algunos creen que la IA será nuestra salvadora, mientras que otros temen que nos aguarde un futuro distópico. Sin embargo, las opiniones de los expertos son contradictorias en cuanto al grado de transformación de la IA.

    La Inteligencia Artificial es la última innovación tecnológica que promete resolver los problemas más rápido y mejor de lo que jamás podrían hacerlo los humanos. Pero trae consigo riesgos y desafíos inherentes, y hay que responder a preguntas importantes como ésta para abordar posibles situaciones antes de que alcancen altos niveles de crisis.

    Aunque los beneficios de la inteligencia artificial son evidentes y casi omnipresentes, los riesgos y desafíos siguen siendo una fuente de preocupación para muchos. Imagínese cómo cambiarán diferentes aspectos de la vida cotidiana cuando las máquinas lo hagan todo, desde conducir coches hasta tomar decisiones médicas.

    Y aunque apenas estamos empezando a imaginar lo que podría significar vivir con una IA avanzada, también debemos mirar continuamente hacia dentro, como los tecnólogos que diseñan y construyen sistemas de IA.

    ¿El aumento de la inteligencia artificial (IA) se ha producido a expensas de la estabilidad socioeconómica?

    Algunos avances tecnológicos han tenido efectos positivos en la sociedad, pero otros han causado una enorme agitación social.

    Cuando las innovaciones condujeron al desempleo involuntario a gran escala durante la Revolución Industrial a mediados del siglo XIX, se expresaron preocupaciones similares sobre cómo los trabajadores harían frente a la pérdida de ingresos y de estatus social.

    A medida que la IA ha permitido una producción más eficiente, un control de calidad y un mejor servicio al cliente, también ha provocado un aumento de la brecha de ingresos, la pérdida de puestos de trabajo en algunas industrias (por ejemplo, la fabricación, la logística) y cambios en los comportamientos de la fuerza de trabajo, ya que los trabajadores compiten por puestos en campos relacionados con la IA.

    Como tecnología emergente, la IA será tanto disruptiva como transformadora. Desde el desempleo hasta la estabilidad social, las repercusiones de la IA ya son visibles y se espera que aumenten en las próximas dos décadas.

    Un nuevo estudio de la Brookings Institution, una organización de política pública con sede en Washington, sugiere que el aumento de la IA puede estar directamente relacionado con un incremento de la desigualdad económica.

    Esta conclusión se desprende de una evaluación de los efectos que la IA ha tenido en tres sectores diferentes: la agricultura, la industria y los servicios.

    Según el análisis, entre 1980 y 2013, la participación del trabajo en los ingresos disminuyó del 66% al 58% en la agricultura, del 72% al 64% en la industria y del 74% al 67% en los servicios.

    En cada sector, los investigadores hallaron un patrón similar: a medida que la tecnología mejoraba y se generalizaba su uso, la participación de la mano de obra en los ingresos disminuía.

    El estudio señaló que «el efecto de desplazamiento debería ser mayor en las industrias en las que la tecnología desempeña un papel más importante».

    ¿Cuál sería el mayor riesgo en un futuro en el que los robots y la inteligencia artificial estén más presentes?

    La respuesta no es que perdamos el control de la IA o que se desboque y nos mate a todos. Estas preocupaciones son válidas, pero por el momento son exageradas.

    El mayor riesgo es que no entendamos lo que estamos haciendo.

    Pensaremos que tenemos el control, cuando en realidad es otra cosa la que manda. Creemos que estamos construyendo una IA, pero en realidad estamos construyendo algo totalmente distinto.

    Esto se conoce como el «riesgo de la caja negra»: la posibilidad de no poder ver el interior de un sistema y, por tanto, no saber lo que está haciendo.

    Puede que funcione perfectamente, como una máquina bien engrasada, pero no tienes ni idea de cómo funciona. Sólo sacas lo que pones.

    Esto puede ocurrir con las redes neuronales y los sistemas de aprendizaje profundo, aunque sean muy potentes y difíciles de construir sin ellos.

    Para saber si realmente tienes una IA o no, necesitas buenas pruebas de inteligencia y conciencia, y estas no son fáciles de conseguir, especialmente si no sabemos realmente lo que significa ninguna de ellas.

    Conclusión: Límites realistas de la inteligencia artificial

    Aunque parece que el cielo es el límite para la tecnología de la IA, hay algunos límites prácticos que debemos tener en cuenta.

    Como cualquier otra innovación tecnológica, la IA debe ser desarrollada y perfeccionada por quienes entienden cómo puede hacer lo que puede hacer.

    Esto se debe a que la IA nunca podrá dar cuenta de todo. Aunque esté programada para reconocer determinadas respuestas ante un conjunto específico de circunstancias, no podrá dar una respuesta definitiva ante todas las situaciones posibles.

    Tal vez una IA sea capaz de determinar que una persona que camina delante de un coche tiene más probabilidades de ser atropellada si no se aparta.

    Sin embargo, lo más probable es que una IA no pueda saber lo que esa persona está pensando o sintiendo en ese momento y si realmente piensa apartarse del camino del coche, o si la persona ya ha empezado a moverse o ha decidido no hacerlo.

    Por eso la supervisión humana sigue siendo fundamental cuando se trata de cualquier forma de tecnología, incluida la inteligencia artificial.

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