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InicioInteligencia Artificial¿Cómo ha evolucionado la IA-Inteligencia Artificial?

¿Cómo ha evolucionado la IA-Inteligencia Artificial?

La historia de la IA-Inteligencia Artificial es tan antigua como la propia historia de la humanidad. En la década de 1970, el famoso informático Douglas C sky publicó un lenguaje de programación destinado a producir inteligencia artificial y en el siglo XXI la IA ha seguido desarrollándose y ha contribuido al progreso en muchas esferas de la actividad humana.

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    La IA-Inteligencia Artificial está en auge

    La IA-Inteligencia Artificial ha ido evolucionando cada vez más rápido a lo largo de los años con las nuevas innovaciones tecnológicas del sector.

    En la década de 1970, la IA-Inteligencia Artificial apenas se investigaba y discutía, y luego, en torno a la década de 1980, llegaron los sistemas expertos que se desarrollaron como sistemas basados en el conocimiento.

    Estos sistemas expertos podían proporcionar respuestas a consultas que se reducían a una de una lista de otras consultas relacionadas con la pregunta.

    Después, hacia los años 90, llegó la arquitectura de pizarra que se utilizaba para el razonamiento basado en restricciones.

    El Máster en Inteligencia Artificial CEUPE es un programa intenso, en el que aprenderás qué es la IA-Inteligencia Artificial y las habilidades necesarias para implementarla de forma efectiva. Desarrollarás un sólido conocimiento de las herramientas y técnicas de IA para crear programas informáticos inteligentes que realicen tareas cognitivas impresionantes.

    La IA-Inteligencia Artificial comenzó como un concepto de ciencia ficción.

    Era el material de futuros distantes, galaxias lejanas y otros mundos.

    En la actualidad sigue siendo un recurso argumental clave en las películas de Hollywood, pero también está ganando adeptos como tecnología potencialmente transformadora aquí en la Tierra.

    Cuando los autores de ciencia ficción se toparon por primera vez con la idea de la inteligencia artificial, construyeron sus robots con cuerpos similares a los humanos para que fuera más fácil relacionarse con ellos.

    Eran duros, fríos y mecánicos, pero tenían brazos, piernas y cabeza como nosotros.

    Hoy en día, las empresas tecnológicas siguen intentando que nuestros ordenadores se parezcan más a nosotros, pero el esfuerzo se centra en el cerebro, no en el cuerpo.

    Desde hace décadas, los informáticos construyen máquinas que pueden pensar, aprender y comprender como nosotros.

    Se llaman redes neuronales artificiales porque están diseñadas para funcionar como las redes de neuronas de nuestro cerebro que envían impulsos eléctricos a través de nuestro sistema nervioso.

    Los resultados varían desde lo práctico (programas informáticos que identifican rostros) hasta lo tonto (un bot que genera anuncios falsos de libros inexistentes).

    La inteligencia artificial ya forma parte de nuestra vida cotidiana: es la forma en que Amazon recomienda productos para comprar basándose en lo que has comprado antes, cómo se etiquetan tus fotos en Facebook o cómo Google puede identificar una foto de tu perro.

    Pero la actual generación de IA-Inteligencia Artificial sólo está arañando la superficie de lo que será posible en el futuro.

    Los ordenadores son cada vez más potentes para ejecutar estos complejos programas.

    Y hay todo un mundo de información que se añade a Internet cada día.

    De los orígenes a la IA-Inteligencia Artificial

    La historia de la IA-Inteligencia Artificial comienza hace miles de años con historias de hombres mecánicos hechos de metal y accionados por vapor.

    Estas historias se contaban para explicar el funcionamiento de los muñecos de relojería.

    El griego Hefesto era el dios de la tecnología, la herrería y el fuego.

    Creó sirvientes mecánicos para que le ayudaran en su trabajo, e incluso creó a Pandora, la primera mujer, una criatura mecánica hecha de arcilla que podía caminar y hablar.

    Durante los últimos siglos, la automatización ha transformado las industrias.

    La primera revolución industrial utilizó la energía del agua y del vapor para mecanizar la producción.

    La segunda utilizó la energía eléctrica para crear una producción en masa.

    La tercera utilizó la electrónica y la tecnología de la información para automatizar la producción.

    Ahora, una cuarta revolución industrial se basa en la tercera, la revolución digital que se está produciendo desde mediados del siglo pasado.

    Se caracteriza por una fusión de tecnologías que está desdibujando las líneas entre las esferas física, digital y biológica.

    Las posibilidades de miles de millones de personas conectadas por dispositivos móviles, con una potencia de procesamiento, una capacidad de almacenamiento y un acceso al conocimiento sin precedentes, son ilimitadas.

    Y estas posibilidades se verán multiplicadas por los nuevos avances tecnológicos en campos como la inteligencia artificial, la robótica, el Internet de las cosas, los vehículos autónomos, la impresión en 3D, la nanotecnología, la biotecnología, la ciencia de los materiales, el almacenamiento de energía y la computación cuántica.

    La IA-Inteligencia Artificial tiene una larga historia

    La teoría matemática del comportamiento inteligente se remonta al menos a los años 50, pero la inteligencia artificial como disciplina no existió hasta mediados de esa década, cuando investigadores del Dartmouth College iniciaron una conferencia sobre el tema.

    En 1956, un científico informático llamado John McCarthy acuñó el término «inteligencia artificial» para describir el campo de estudio.

    Unos años más tarde, en 1959, McCarthy y algunos colegas publicaron un artículo titulado «Towards A Mathematical Science of Computation» (Hacia una ciencia matemática de la computación), en el que proponían que los ordenadores podían programarse para imitar la toma de decisiones humana.

    Pero no fue hasta décadas después cuando los científicos desarrollaron ordenadores lo suficientemente potentes como para poner en práctica sus teorías.

    Los años 60 fueron un periodo de optimismo para los investigadores de la IA-Inteligencia Artificial, que creían que podrían construir máquinas capaces de realizar cualquier tarea intelectual que los humanos pudieran llevar a cabo en 10 años de investigación.

    Fue en esta época cuando surgió el término «IA fuerte». La IA fuerte poseería inteligencia general y sería capaz de aprender y resolver problemas como los humanos.

    Pero los avances fueron lentos y en 1974 los científicos empezaron a perder la confianza en su capacidad para alcanzar sus objetivos en una década.

    En respuesta, los investigadores Marvin Minsky, Seymour Papert y otros formaron el Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT con la esperanza de continuar su trabajo sobre la IA fuerte.

    Pioneros del campo de la IA- Inteligencia Artificial

    Entre los pioneros de la IA se encuentran McCarthy, Minsky y Newell.

    McCarthy acuñó el término Inteligencia Artificial en 1956. Minsky, que fue alumno de McCarthy en el Dartmouth College en los años 50, llegó a ser conocido como el padre de la IA-Inteligencia Artificial.

    Newell, que también fue alumno de McCarthy, desarrolló junto con Herbert Simon el Teórico Lógico.

    El Logic Theorist era un programa que utilizaba una búsqueda heurística para demostrar teoremas matemáticos.

    El campo de la IA-Inteligencia Artificial ha pasado por varias oleadas de optimismo y desilusión.

    La primera ola terminó en la segunda mitad de los años 60, cuando se descubrió que para resolver los problemas difíciles se necesitaría algo más que un crecimiento exponencial de la potencia de los ordenadores y algo más que una mejora de los lenguajes y las técnicas de programación.

    En 1974, Lighthill redactó un informe sobre la IA para el Gobierno británico en el que concluía que los avances habían sido muy decepcionantes y recomendaba que no se concedieran más fondos a la investigación en IA-Inteligencia Artificial.

    La segunda oleada comenzó a principios de la década de 1980, cuando Japón lanzó su proyecto de quinta generación, cuyo objetivo era crear ordenadores con comportamiento inteligente.

    Los primeros éxitos fueron los sistemas expertos, que eran programas capaces de realizar tareas que antes requerían la experiencia humana, como el diagnóstico de enfermedades o la búsqueda de fallos en los sistemas informáticos.

    La tercera ola se atribuye a menudo al aprendizaje profundo.

    Google ha estado a la vanguardia de la investigación en IA-Inteligencia Artificial durante años, con un enfoque particular en el aprendizaje automático.

    Los usos de las habilidades de aprendizaje automático de Google son aparentemente interminables; desde los coches autodirigidos y los relojes inteligentes, hasta la mejora de los algoritmos de los motores de búsqueda, Google parece decidido a asegurarse de que sus productos permanezcan a la vanguardia de la innovación.

    IBM ha sido pionera en el campo de la inteligencia artificial desde la década de 1950. En la actualidad, IBM Watson es una de las principales plataformas de IA-Inteligencia Artificial para empresas, impulsada por el aprendizaje profundo y el procesamiento del lenguaje natural.

    Cómo avanza el campo de la IA-Inteligencia Artificial en la actualidad

    Estamos en medio de un pequeño renacimiento de la IA. La inteligencia artificial existe desde hace más de 60 años, pero sólo ahora estamos viendo que cumple algunas de sus primeras promesas.

    Esto es lo que está impulsando el progreso actual:

    Los grandes datos. La IA es una ciencia estadística, y cuantos más datos tengan los científicos para analizar, mejores serán sus predicciones.

    Estamos recopilando cantidades de datos sin precedentes gracias a nuestra vida digital y a los potentes sensores que pueden registrar todo, desde los patrones de tráfico hasta las condiciones meteorológicas, pasando por nuestras interacciones con aplicaciones y sitios web.

    Mejores algoritmos. La IA es un campo experimental, que implica muchas pruebas y errores mientras los investigadores prueban diferentes enfoques para resolver problemas.

    Pero los avances en el aprendizaje automático han permitido a los científicos automatizar algunas partes de este proceso, permitiéndoles experimentar más rápido y con más posibilidades que nunca.

    Ordenadores más rápidos. Para procesar todos los datos se necesita mucha potencia de cálculo, que tenemos a raudales gracias a la Ley de Moore (que establece que los chips de los ordenadores duplicarán su velocidad cada dos años).

    Conclusión: La IA existe desde hace mucho tiempo y va a seguir evolucionando con el tiempo.

    A lo largo de los años, la IA ha experimentado muchos avances. Varios avances de la IA han dado paso a la emoción y al aumento del entusiasmo por esta tecnología.

    A medida que las empresas y organizaciones sigan invirtiendo en la investigación y el desarrollo de sistemas de IA, será interesante ver cómo evoluciona esta tecnología en los próximos años.

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